Érase una vez un niño
que tenía miedo del mar.
Hasta que puso sus piecitos en frente de él...
y se olieron, se miraron,
se soplaron, con vientos de amor.
Y el Miedo tuvo entonces,
miedo
del Niño... y del Mar.
Matanga
martes, 9 de octubre de 2012
lunes, 24 de septiembre de 2012
Unos cuentos.
Hay unos cuentos,
Que nadie nos contó.
Dicen algo...
De los desencuentros.
Bronca de olvidos,
Penas valiosas,
Caminos de amantes... perdidos.
¡Que tristes cuentos!
Que... más que cuentos,
Son... descuentos.
jueves, 20 de septiembre de 2012
Colores, heridos...Llueven
desvisten mi tiempo de Libertad
En ESE Lugar, de color CULPA.
Mojando, encendida
en las cálidas Penumbras
Grandes amores, de revés.
Reventando, consentido
el impulso del tiempo
libera AZULES Penas
vistiendo de reflejo, el Desamor.
Lejanos rostros, solos
buscando restos del CÁLIDO Reventar.
Colores...
heridos colores
Llueven.
jueves, 6 de septiembre de 2012
Atardece en la ciudad. Y un hombre sale de paseo. Va
caminando, con tranquilidad, sin grandes expectativas, hasta que se cruza con
la Señora Duda.
:-Tome señor, lo invito al Mercado de Partes de Corazones
Rotos, hay ofertas de Astros para enamorados, ¿sabe? SÓLO POR HOY.
Agarra el señor el panfleto, y lo mira, y mira a la señora,
y lo vuelve a mirar.
:-Señora, disculpe, ¿Esto de verdad existe?
:-¿Los enamorados? Quién sabe… que los hay, los hay.
martes, 4 de septiembre de 2012
El Hombre Cartel
Había una vez… y para que esa vez fuera, hubo muchas otras
que no fueron.
Una vez, pasé por una calle y creí que me había perdido, una
calle sin números ni letras, ni referencias.
Iba distraída mirando hacia arriba, el cielo, algunas nubes
que se cruzaban, un grupo de aves, alguna rezagada. De repente entre los
árboles, veo a un hombrecolgado, se presenta con gusto.
:-Mucho gusto.
:-¿Y usted quién es?
:-El hombre cartel.
El hombre cartel,
colgado en lo alto con sus muñecas atadas, gritando a los cuatro vientos, que
su princesa de las alas rotas y las ideas revueltas, VUELVAAA... vuelva a él,
con sus miedos, con sus ojos, con ella misma, que vuelva.
Mirando alrededor no había princesas, ni rastros de
princesas, ni rastros de seres humanos, ni nada que se le parezca.
Solo pájaros, atentando contra su cuerpo, hojas golpeándole
la cara y el viento, en demasía.
:-Señor, ¿está bien?, ¿quiere que lo baje?
:-¿Usted está loca?
:-¿Hace cuanto que está colgado?.
:-No recuerdo.
:-¿Y Recuerda a quien espera?
:-No, y usted?
:-Yo no espero a nadie.
:-Eso es más triste.
Y me fui un poco confundida…
... Y hubo muchas OTRAS veces que no fueron.
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